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martes, 1 de septiembre de 2015

El mejor despertador

- anda, sal de ahí. no me gustaría destrozar mi propia casa.
- ¿sabias que estaba aquí?
- que puedo decir soy una dog. aquí no es que apeste a ti pero, dejas tu olor característico.
- lo importante es que no soy la presa de nadie. sin embargo me retiro. ( sale de la casa caminando por la escalera que rodea el tronco del árbol hasta llegar a abajo)
- Y MAÑANA NO TE OLVIDES DE DEVOLVERME TODA LA COMIDA QUE TE LLEVASTE.
-  ( sin voltearse a ver a Laura) si no querías que alguien se llevara tus provisiones entonces tampoco debías dejaras sin protección. mucho menos en un lugar obvio.
- eso es por que a veces llego con gente que necesita algo de ayuda.( molesta)
- preocúpate de quienes valga la pena. si no la guerra nunca acabara.
- no espero que acabe, solo no puedo ver a alguien herido y no reaccionar.
- entonces tampoco serás capaz de volverte lo suficientemente fuerte para ganar.
- ¿y que sabes tu zorro negro?
- no me interesa aprovecharme del indefenso, ellos tienen poco que dar. (se aleja perdiéndose poco a poco entre los arboles.)
- si será¡.... al menos tengo algo para mañana. ya es muy tarde para salir a buscar.
luego de ese encuentro. Laura serró la entrada de su casa y trato de descansar esa noche. sobre todo buscaba en sus recuerdos las imágenes lejanas de un pasado mas tranquilo. aunque hoy día podía gozar de la libertad que quería en el fondo no la quería. lo que estaba pasando no era su culpa e insistió en dormirse pronto para vagar en esos recuerdos.
ya había amanecido. un buen día daba sus primeros rayos de luz cuando la tranquilidad se vio afectada por el sujeto que se estrello contra la puerta de su casa. rompiéndola y dejando a la vista sus perseguidores. tomo el cuerpo del sujeto lo afirmo en su espalda y salto por la ventana trasera de su casa. no voltio hacia atrás mientras que una explosión se escucho en medio de los disturbios causados por el aleteo. debían ser fuertes y en estas condiciones no podía correr con normalidad.
mas adelante el sujeto recobro la conciencia. Laura estaba cansada y no sabia ya por donde podía perderlos. solo esta vez se detuvo a mirarlos detenidamente. para ella eran ángeles caídos. el horror se desato en sus ojos al ver que estaban cargando un ataque en conjunto. ni si quiera podía contar a  sus perseguidores o tener una aproximación. y venían mas en seguida. parecía que la había liado, que nunca debió haber interferido.
- quizás ese zorro haya tenido razón.
- Chica no te entretengas con nada. si los crees mas fuertes que no servirá de nada.
ella disparo múltiples hechizos a los ángeles caídos que los perseguían. pero principalmente henchidos de confusión para que pudieran salir de ahí rápido. esa mujer. siempre mantuvo su corona atrás como si de un escudo se tratase mientras la llevaba volando lejos de ahí.
- ¿quien eres?
- lamento si te ocasione muchos problemas. soy Clarese  encantada de conocerte pero ahora. debemos perderlos. (lanza otro hechizo provocando ondas sónicas desde la corona de Clarese)
- no crees que te has pasado un poco ( tapándose los oídos aguantando el dolor que sentía por las ondas)
- lo siento pero a ellos igual los ha detenido. ( regresan a tierra y se refugian)
- espero no me hayas dejado sorda.
- perdona, pero cuando se trata de ese tipo de criaturas no esperas a que entiendan razones.
-¿estas bien? parece que te venían persiguiendo desde hace bastante.
- efectivamente. soy considerada una traidora, por lo tanto cuando tengan oportunidad se desharán de mi.
- por que se han ido con las ondas. ya habías probado hechizos de confusión.
- si pero nos entrenan para manejar los estados de confusión sobretodo porque nuestras armas están interconectadas entre nosotros. pero son débiles a golpes de ondas sónicas. es un mineral poco resistente pero muy efectivo cuando se trata de atormentar a la victima. a fin de cuentas eso buscan. 
- quizá deba volver a casa. ¿podrás continuar tu sola?

Clarese le sonrió a la niña. como diciéndole estaría bien. siguiente se alejo paso a paso de Laura. que la siguió con la vista hasta que se perdió en el bosque.